Este programa fue diseñado para fortalecer la seguridad alimentaria y la estabilidad económica en el Perú. Sus objetivos centrales incluyeron el apoyo al Gobierno en la implementación de políticas dedesarrollo, el ahorro de divisas extranjeras y la mejora de las condiciones de salud y nutrición en los sectores más vulnerables.
El funcionamiento del programa se basó en una alianza estratégica donde el sector privado gestionó la importación y venta de trigo, garantizando el abastecimiento de productos básicos en el mercado local. Los fondos generados en moneda nacional por estas ventas se reinvirtieron en proyectos de desarrollo y servicios sociales críticos, aprobados conjuntamente por USAID y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Este modelo permitió financiar obras de alto impacto social mientras se mantenía un diálogo constante sobre reformas de políticas públicas esenciales para el país.

