El programa de Seguridad Alimentaria PL-480 Título II, impulsado por USAID mediante la donación de productos agrícolas del Gobierno de los Estados Unidos, apoyó durante décadas a miles de familias peruanas en situación de pobreza y riesgo nutricional.
A través de la entrega de alimentos y proyectos comunitarios, la iniciativa buscó mejorar la salud de madres y niños, promoviendo al mismo tiempo que las familias rurales de la sierra y la selva generaran sus propios alimentos e ingresos.
Implementado en alianza con ADRA Perú, CARE, Cáritas del Perú y PRISMA, el programa combinó la asistencia alimentaria con estrategias de nutrición, salud, producción agrícola y microfinanzas. Gracias al componente de “monetización”, se financiaron insumos y capacitación técnica que elevaron la competitividad de los pequeños productores.
En su etapa final (2006–2007), el programa se centró en transferir sus metodologías a los gobiernos regionales y locales, logrando fortalecer la gestión pública y la participación comunitaria. Este legado fue fundamental para sentar las bases de futuras políticas nacionales y posicionar la lucha contra la desnutrición crónica infantil como una prioridad permanente en la agenda de desarrollo del Perú.

